Buscar la pazParece que estamos condenados a vivir permanentemente en problemas con nuestros vecinos.
Esto porque no pasa mucho tiempo sin que surja algún “tema pendiente no aclarado del todo”.
Nuestro continente Latinoamericano gracias a Dios siempre ha buscado solucionar sus problemas por medio del “diálogo” (esto la mayoría de las veces), recurriendo al sentido común y con la vista puesta en el desarrollo de sus pueblos y en el bien de sus habitantes.
Para quienes creemos en Dios (y no tan solo para que los que creemos en él) estamos convencidos que todos los bienes que existen fueron creados para todos los hombres y no tan solo para unos pocos o para los mas fuertes, y menos para aquellos que tratan de conseguirlos por medio de la fuerza.
En la problemática surgida en estos días con nuestro vecino del norte; Perú, mas que argumentar tratados o motivos histórico-patriotas, debemos por sobre todo buscar que es lo mejor para vivir en paz en todo el continente y en el mundo.
No soy un entendido en la materia, y creo que la mayoría de los habitantes de ambos países tampoco entienden mucho lo que pasa, pero tengo la certeza de que la gran mayoría no quiere un conflicto bélico, sino que por el contrario todos queremos vivir en paz y en armonía buscando hacer realidad el sueño de una patria grande donde cada uno de los habitantes de este continente seamos respetados en nuestra dignidad de hombres, donde busquemos siempre el bien común en este continente rico en recursos naturales, los cuales desde siglos han sido explotados y enviados a otros continentes que tienen la capacidad económica para llevarse esos recursos dejando muy escasas utilidades en nuestros pueblos.
Históricamente hemos sufrido la explotación pero al final nuestros gobiernos han caído seducidos por los dólares recibidos a cambio, con lo cual se han enriquecido solo unos pocos.
Pero parece que la buena memoria no es una de las características nuestras, ya que todo esto lo olvidamos muy rápidamente. También olvidamos que nuestro continente tiene una historia común, pero sobre todo que tiene un futuro que debe construir en común.
Me parece que estas dificultades que aparecen de repente entre países vecinos nos dan la oportunidad de repensar la vida en comunidad de nuestro continente y sobre todo con nuestros vecinos, es la ocasión propicia de dialogar para lograr metas comunes y de apoyarnos mutuamente, de tendernos una mano y decir con humildad: “te ofrezco mi ayuda”, o decir “necesito tu ayuda”, y responder también con humildad si es que podemos hacerlo.
Será un ejemplo de unidad y amor por la paz para todo el mundo.